¿ Qué es un vuelo?

 

Realmente hablar o escribir sobre el comportamiento de los pasajeros durante un vuelo comercial, es algo muy complicado.

Desde que el volar se ha “proletarizado”, el concepto tradicional del servicio a bordo ha evolucionado al mismo tiempo que lo hizo la sociedad a lo largo de los últimos 30 años.

Antes un asistente -aeromoza o azafata- solía ser gente de clase media alta y de una formación cultural extensa. Los pasajeros se dejaban aconsejar, y eran respetuosos con la tripulación de cabina y los compañeros de viajes.

Hoy hemos de dividirlo por áreas geográficas y sociedades económicas. No es igual en Asia-Pacífico ( lugar donde el trato, hasta ahora, es exquisito) a la zona América Norte (donde la vulgaridad prima en el pasaje) o la mal llamada Latam (galicismo el cual no me gusta) donde todavía al glamour lo vemos en las clases nobles de la acomodación (business , premier) y en la económica el pasajero es educado y correcto, siempre hay excepciones, como corresponde a buenos hispanos, que es lo que nos suele diferenciar de los “herejes sajones”, dados a despreciar a TCP (tripulantes de cabina de pasajeros). El ejemplo está en los vuelos a España de los operadores turísticos británicos o del norte de Europa que vienen a por el sol canario o mediterráneo. Borrachos y bailando a bordo, orinarse delante de todos o con cánticos propios de despedidas de solteros sin respeto a “hunos- por lo de bárbaros del Norte- y otros”.

Una vez, escrito ésto, recuerdo un vuelo entre Tenerife -TFN- Islas Canarias y Madrid -MAD- donde compartía fila en un B-737 de Air Europa con una pareja en la que a la hora del almuerzo , traían su comida de casa, nos “deleitaron” con su conejo al salmorejo -plato canario- en el cual la pimienta, ajo y perejil eleva el olor del sudor a Channel nº 5.

Por no hablar del compañero de viaje, de la butaca trasera, que no para de “empotrarte” sus rodillas en ese viaje nocturno de un vuelo transoceánico. Y situaciones de vergüenza ajena de estos “modernos” asistentes de vuelo que se niegan a subir los equipajes de manos a las personas mayores o mujeres embarazadas en los compartimentos superiores, alegando que no es su cometido. Práctica habitual en aerolíneas como Norwegian -lo he visto en primera línea- y demás “low cost”.

A lo largo de un vuelo , se puede encontrar uno “de todo”, desde la idílica relación de personas que al final se intercambian teléfonos o direcciones, ya que, ha sido unas horas placenteras por la plática practicada en las cuales se habló de todo, del bien o el mal, del Mundo “mundial”, de esa juventud perdida o los libros que nos han influido en nuestra vida, etc.

Por no hablar de esos compañeros insoportables que molestan en todo momento, gritos, calzado suelto, olores, ronquidos, etc, etc.

Los vuelos normalmente, en mi caso, me hacen volver a la infancia en la que soñaba con ser desde soldado, caballero medieval, hasta astronauta, etc.

Esa butaca-asiento de ventanilla en la que estoy volando por encima de las nubes y que de vez en cuando veo el océano, me permite soñar, recordar lo que fuí, en lo que estoy y que aunque me balanceo en el otoño de mi existencia, me hace ver que he sido una persona afortunada.

Un vuelo, después de todo, puede ser el mejor momento de tu vida. Por eso,  prevalecen las buenas experiencias y las malas, las suelo olvidar.

Un abrazo a la comunidad!

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